Todos nosotros, en mayor o menor medida hemos sentido ansiedad alguna vez en nuestra vida. Cuando pensamos sobre ella casi automáticamente vienen a nuestro cuerpo sensaciones desagradables.

Sin embargo, si prestamos atención y aprendemos a escuchar sus palabras podemos distinguir como nos dice “ten cuidado”, “presta atención”, “este camino puede ser peligroso”. Gracias a su voz podemos ser más cuidadosos y tomar mejores decisiones

¿Alguna vez te has parado a escuchar cómo es la voz de tu ansiedad? ¿Qué te dice cuando te habla?. Poder centrarnos durante unos segundos en ella puede hacernos descubrir aspectos de nosotros mismos que hasta ahora desconocíamos. 

La ansiedad suele sonar en un volumen alto, con un tono de voz un tanto estridente y chirriante, no es una voz que nos suela agradar, aunque sus intenciones suelen ser las de ayudar y guiar

A pesar de ello, en algunos momentos la voz de la ansiedad puede ser muy molesta. Cuando sube el volumen más de lo normal puede no dejarnos escuchar nada de lo que sucede a nuestro al rededor. 

Voz de la ansiedad

La metáfora del coche y la alarma de ansiedad.

Seguro que alguna vez has vivido la siguiente situación: estás en tu casa, acostado en la cama, durmiendo tranquilamente y de repente suena la alarma de un coche en la calle. Suena, suena, suena y continúa sonando, aunque a su alrededor ya no pase absolutamente nada. 

Es posible que alguien hubiese intentado robar el coche en un primer momento. Gracias a la alarma el ladrón habría huido y las personas de alrededor podrían avisar a la policía. Pero ¿qué pasa cuando la alarma no para de sonar, aunque ya no haya nadie intentando robar el coche?

Si tu ansiedad ha pasado de ser una voz cariñosa que te guíe, a ser una voz estridente que te paraliza y no te deja pensar, es momento de parar y escuchar que nos quiere decir. 

Lo que en principio era útil y ayudaba a que no robaran el coche, ahora se ha convertido en un sonido ensordecedor que despierta a las personas que tiene cerca y continúa  escuchándose sin cesar.

Solamente hay dos maneras de hacer que la alarma deje de sonar, o bien se agota la batería y el coche se apaga, o bien el dueño del coche se acerca con el mando a desactivarla. Si el coche que suena fuese el tuyo ¿que opción escogerías? 

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